Hoy el día no empezó muy bien. Batalla con la peque de ocho años, rebelándose contra la ropa que le tocaba lucir hoy. Cuando tocaba salir por la puerta con unos minutos de retraso, tuve que ceder para que dejáramos el carrito de la mochila en casa, ya que le falta un tornillo y no sirve para nada.
Menos mal que nos esperaba en el garage el Toyota Auris, que respondió sin quejarse. Con su agilidad habitual, salió del garage y sorteamos el denso tráfico de la mañana. Tuvimos suerte en las rotondas y llegamos en pocos minutos al colegio. Desde hace semanas (por no confesar que meses) el coche lleva en el maletero ropa y zapatos viejos de la peque, pendiente de que lo revise una amiga que tiene una niña de menos edad y luego lo que no se lo quede ella, para Aldeas Infantiles... Y todavía queda por cargar juguetes viejos y ropa de los chicos. Menos mal que el maletero está bastante bien y puede aguantar incluso más peso... No como la peque, que va a estar arrastrando su mochila por todo el colegio...
A partir del viernes, la rutina que ha tenido este coche desde que lo adquirí va a terminarse. Pronto tendré que hacer trayectos más largos y moverme por más sitios, con lo cual la conducción será menos aburrida. Pero sé que, si cuido el Auris, éste me va a responder de manera que en ese aspecto puedo estar tranquila. Por el momento tengo que revisar los neumáticos cada día, para que, cuando sea necesario, ir a cambiarlos en el taller autorizado. Ellos saben mejor que nadie qué le hace falta a tu Toyota.

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