Hoy tocó ir con los niños a dar unas patadas al balón. Así que cogimos el Toyota Prius, montamos a los chicos y a la perra y, mientras ellos jugaban al fútbol en un campo cercano, yo me dediqué a pasear a Venus por los alrededores. El día estaba fantástico para estar en la calle, así que, después de dejar a los niños con su madre, nos fuimos a comer a un "guachinche" en Santa Ursula. Este pueblo se encuentra en el norte de la isla, donde se pueden encontrar este tipo de restauración autóctona tinerfeña por casi toda la geografía. Por menos de €18,00 comimos dos personas a cuerpo de rey. En estos sitios no se espera que te traten como en un restaurante de tenedores. El servicio es simple: mesa, comida casera, atención rápida y sencilla, vino del dueño del lugar y precios baratos.
A la vuelta a casa, decidimos parar para el postre en las Bodegas Monje, en El Sauzal. Aprovechamos esa terraza que ofrecen para sentarnos a disfrutar del paisaje del Teide nevado en su cumbre, las viñas y las vistas del mar Atlántico. El día estaba hecho para eso. Nos trajeron para comer unos bombones de vinagre que me resultaron sorprendentes al paladar, un postre de galletas (digno de competencia con el que yo hago) y unas copas de moscateles, uno con uvas blancas y el otro de vino padre tinto, más fuerte que el anterior. La tranquilidad del ambiente, el día tan despejado, lo bueno de la cocina y la conversación hicieron que pasáramos más tiempo del previsto disfrutando con todos los sentidos de las maravillas que ese momento nos ofrecía. La visita a la Bodegas Monje es una excursión que yo recomiendo, ya que es muy instructiva y amena.
La foto que se puede observar refleja dos productos distintos, los vinos de las Bodegas Monje y el Toyota Prius, pero con características comunes: son productos de calidad, que no defraudan y que dejan un buen gusto.
De camino a casa, volvimos a hacer una parada en La Laguna a encontrarnos con unos viejos amigos míos. Aparcamos el Prius silencioso (adecuado para una ciudad peatonal y Patrimonio de la Humanidad) y nos dispusimos a tomarnos algo con ellos. Pronto se hizo tarde y decidimos arrancar con el Prius para buscar a mi hija, que estaba con mis padres (hoy quiso pasar el día con ellos). Mañana toca arreglar más papeles, llamadas y organizar archivos para la comercialización de un Master muy interesante... Espero tener el Auris mañana mismo para poder moverme con tranquilidad.
Ahora toca descansar... Dulces sueños...
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