Hoy tocaba levantarse temprano de nuevo: las vacaciones de la peque tocaron a su fin y volvimos a la normalidad. Era el momento de dejar a la perrita en casa y lanzarnos a la aventura del tráfico a las ocho de la mañana.
El Toyota Auris estaba esperando en el garage, después de varios días de descanso. Este fin de semana el Toyota Prius tuvo que trabajar por él y llevarme de un sitio a otro.
Como siempre, haga frío o calor, el Auris arrancó perfectamente y nos dispusimos a llegar al colegio de la peque. Sorteando varias rotondas y con las cuatro ruedas bien asentadas en el suelo, llegamos en unos minutos. Todavía me asombra la capacidad que tiene el Auris de deslizarse por las curvas: casi nunca ha derrapado en todo este tiempo.
Llegar al puesto de trabajo resulta muy cómodo. en cinco minutos ya estaba aparcando el Auris en el parking. A veces no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos. En este caso, agradezco la dirección asistida: el aparcar no es complicado para mí.
Luego le llegará el momento de hacer el trayecto inverso, lo que no supondrá un problema para él. Además, después de que lo mandé al taller para revisión en Noviembre, su consumo se ha reducido un 30%. Estoy amortizando ya lo que me gasté en el taller de la marca.
Mañana, más kilómetros...
Estoy muy contento de que te guste tu Auris tanto.
ResponderEliminarBesos.